Azufre rojo 2016, n. 3
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- PublicationOpen AccessReferencias bibliogŕaficas: Miguel Asín Palacios, estudiante de la lengua sánscrita y profesor de la filosofía religiosa de la India / Luce López-Baralt y Gloria Maité Hernández(Universidad de Murcia, Servicio de Publicaciones, ) Lugo Acevedo, María Luisa
- PublicationOpen AccessCreación continua: "el abandono de toda certeza"(Universidad de Murcia, Servicio de Publicaciones, ) Mora Zahonero, FernandoLa doctrina conocida como "unidad del ser" tiene, en Ibn 'Arabi, su contrapunto en la visión dinámica de la creación continua o nueva creación, la cual postula que el cosmos, y todo cuanto contiene, es creado y recreado sin cesar a cada instante. Se trata de una visión caleidoscópica de la existencia que se enmarca dentro de lo que se ha dado en llamar "filosofías del acto", y más concretamente del acto creador divino, que contrastan poderosamente con las denominadas filosofías del ser, representadas por el pensamiento helénico y su concepción del ser como un principio inmutable. Revisaremos los antecedentes históricos de esta doctrina, tanto fuera como dentro del marco cultural del islam, y también las razones que la justifican, como, por ejemplo, el origen, en los nombres divinos, de los cambios que se producen en el exterior y el interior del ser humano o la indigencia ontológica de todo lo creado, que obliga a que su existencia se vea renovada de continuo por medio del Aliento del Todo-Misericordioso. De esta concepción dinámica de la realidad, en la que se precisa la intervención directa de la misericordia divina para el mantenimiento del mundo, se derivan diferentes consecuencias, como la insustancialidad, la inconsistencia y el carácter imaginal de las cosas que consideramos sólidas, el movimiento incesante de todo cuanto existe y la trascendencia de nuestra concepción habitual de la ley de causa y efecto. Por otro lado, el término "creación" es sinónimo de "teofanía" o manifestación divina. A pesar de las manifestaciones teofánicas son infinitas, todas ellas son irrepetibles. Además de otros textos, Ibn ʿArabī dedica gran parte del capítulo 12 de Los engarces de las sabidurías al tema que nos ocupa, vinculando la nueva creación a las fluctuaciones experimentadas por el corazón, las manifestaciones teofánicas y la pluralidad de las creencias que, acerca de la realidad, albergamos los seres humanos. La imaginación desempeña un papel crucial en esta perspectiva vertiginosa de la existencia, en la que ninguna realidad está, por así decirlo, plenamente cerrada o constituida. La facultad de la imaginación, tan importante en la cosmovisión akbarí, también es el principal intérprete de los signos que Dios ha diseminado en el exterior y el interior del ser humano, signos que siempre remiten al divino acto creador. La función suprema de la imaginación es hacer del mundo y de nosotros mismos un lugar de revelación teofánica, es decir, llevarnos a descubrir la presencia divina en todos los seres. Para ello, el sabio debe aplicar el doble ojo que contempla, al unísono, lo absoluto y lo relativo, la luz y la oscuridad, la unidad y la multiplicidad. La doctrina de la nueva creación nos presenta, en suma, una visión abierta de la realidad que nos asegura que no estamos condenados a repetir nuestro pasado y de que siempre tenemos la posibilidad de reconocer la irrupción continua de lo "radicalmente nuevo" en nuestra historia social y personal. La nueva creación también evoca la idea de que el mundo y las vidas de los seres humanos son una obra inconclusa. Corresponde, pues, a cada uno de nosotros, y en la medida de las posibilidades de nuestra imaginación creadora, darle el desenlace final.
- PublicationOpen AccessReferencias bibliográficas: Sufismo / Halil Bárcena(Universidad de Murcia, Servicio de Publicaciones, ) Martínez Albarracín, Francisco
- PublicationOpen AccessEl fenómeno del espejo como reflejo del Jardín celeste en la Mezquita Real de Isfahan(Universidad de Murcia, Servicio de Publicaciones., 2016) Gonzalo Carbó, AntoniLouis Massignon habla del "Paraíso de los cuatro ríos que confluyen en el centro en el interior de un recinto cuadrado muy alto, en un espejo que debía ser objeto de la contemplación". Henry Corbin se inclina también a ello desvelando un "espejo que a través las palingenesias, refleja todavía el paisaje de gloria descrito por la cosmogonía mazdea de la mañana de los mundos: el concepto mismo del Jardín celeste, del paraíso". Ambos ven Irán con el ojo del jardín-paraíso. Quizás hay en esta comunidad de visión una realidad más profunda que sobrepasa a ambos, pero de la cual son en cierto modo lo depositarios. Quizás esta realidad es el alma de Irán, esta substancia mágica que los antiguos iranios veían con el ojo del alma (chasm). [...]
- PublicationOpen AccessReferencias bibliográficas: Luz sobre luz / Luce López Baralt(Universidad de Murcia, Servicio de Publicaciones, ) Becerra, Janette
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